El césped se ha rendido… pero nosotros no.
Estos días he estado regando con manguera y aspersores.
Vi el césped del parking y, lo confieso, me dieron ganas de pedirle perdón.
Ya no tiene ese verde de postal que luce en primavera.
Está más seco, más castigado.
Y no por falta de amor, sino por exceso de sol y falta de lluvia.
Y porque, claro, no podemos poner aspersores con las furgos, campers y autocaravanas aparcadas encima.
Así que lo hacemos a la vieja usanza.
Con cariño.
Con agua cuando se puede.
Y con humor.
El otro día, por ejemplo, conecté mal una manguera a la toma.
Por la presión, salió disparada como si fuera una fuente.
Me empapé de pies a cabeza.
A veces el parking también te da ducha gratis.
El huerto, en cambio, es más agradecido.
Ahora cogemos las primeras fresas y los primeros tomates cherry.
Pronto vendrán los calabacines y los pepinos.
Y eso también es parte del encanto:
Lo imperfecto. Lo natural. Lo real.
Aquí no tenemos un campo de golf.
Tenemos campo.
Y eso lo cambia todo.
Vienes a descansar.
A respirar.
A mirar el monte.
A dejar que tu perro disfrute, que tus hijos se manchen y tú… por fin, desconectes.
Vienes a Fiscal.
Vienes al Parking Ordesa Pirineo.
Y aquí, aunque el césped se rinda…
nosotros no.
Te esperamos con manguera, aspersores… y muchas ganas.